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Oct 13

¡¡SOVHISPAN AÚN EXISTE!!

                   Recientemente, se reunieron para cenar unos 50 ex compañeros de Sovhispan, S.A., empresa cerrada en 1993, convocados por Antonio Pérez Viera, para recordar viejos tiempos, en un ambiente cargado de emotividad y de buen humor.

                   Entre los convocados acudieron personas de todas las categorías, jefes, administrativos, dependientas, conductores, personal de almacén y de mantenimiento, de la falúa, limpiadoras, guardianes, visitadores, vendedores, etc.

                 La cena estuvo amenizada por “La perla sureña” nuestra particular cantante de coplas,  esposa de uno de los antiguos empleados de la extinta empresa.

                 La cena fue celebrada en el Restaurante “Como decía mi padre” en los Baldíos – La Laguna, y a los postres de un exquisito menú, tomóla palabra Antonio Pérez Viera, ex Director Administrativo, que entre otras cosas dijo:

                 << No sé lo que tendría Sovhispan, que tan enganchado nos sigue teniendo a todos. No recuerdo haberme encontrado con ninguno de ustedes sin que no hayamos estado un buen rato recordando viejos tiempos. Que si has visto a fulanita, que si sabes algo de menganito. Si se ha jubilado, si está parado o si tiene un nuevo empleo, si se separó o si tiene nueva pareja. Y los más adictos, confiesan que si Sovhispan resucitara, estarían dispuestos a devolver la indemnización que en su día recibieron, con tal de volver a trabajar, en una empresa donde fueron tan felices. Pero que no se hagan ilusiones, Sovhispan no va a volver, y de la indemnización, ya no queda ni la fotocopia del cheque.

                Lo que si queda, y mucho, en nuestras mentes, son los buenos recuerdos, la armonía, el compañerismo, la picardía, los flirteos, los amoríos, las seis pagas extras, las cestas de navidad con pata de jamón y gallinas vivas incluidas, las planchas de pescado, las latitas de caviar o de cangrejo,  la falúa, el viaje a La Palma, las mini olimpiadas del puerto, el Cala Bona o el Cala Della, las descargas de pescado, los embarques de África,  los containers de alfombras, etc. etc. Así podría estar horas citando recuerdos que tenemos todos en nuestro cerebro, grabados a fuego.

                Dicen que la economía está en crisis. Pero lo que no está en crisis es el cariño, el afecto y la amistad que sigue existiendo entre todos nosotros. Y estos valores no están sometidos a los vaivenes del mercado. Todo lo contrario, son nuestro patrimonio más valioso, somos la envidia de mucha gente que ha trabajado en otras empresas. Incluso es posible que muchos de nosotros no hayamos vivido nada igual, desde nuestra salida de Sovhispan. Precisamente ayer, me comentaba un compañero, que en cuantas empresas, 16 años después de cerrada, se siguen reuniendo, convocados por uno que llamaban jefe. Y que en cuantas empresas, 16 años después de cerrada, el que llamaban jefe, sigue teniendo y actualizando los teléfonos de casi todos los compañeros. Pues eso es lo que nos caracteriza y nos hace diferentes de los demás. Hagamos lo posible para que la crisis no llegue jamás a nuestros corazones, y sigamos trasmitiendo el espíritu de Sovhispan a los que nos rodean y a los que nos sustituirán en el futuro.       

               Y como siempre, creo que debemos rendir un sencillo, pero sincero homenaje a todos los que ya no pueden estar con nosotros, pero que nos han dejado unos preciosos recuerdos, que hacen que los sigamos sintiendo aquí presentes. Algunos nos han mandado a sus esposas con el encargo de que no se note su ausencia. Seguro que estarán orgullosos de ellas, y muy felices por vernos tan contentos y unidos, tantos  años después de cerradala empresa. Pido un fuerte aplauso para todos ellos.

               Tengo que trasmitirles, que muchos de los que no pudieron venir, por motivos personales o familiares, me pidieron que les diera muchos recuerdos, y que les dijera que les hubiese encantando compartir esta bonita velada con todos nosotros. Y en especial quiero nombrar a Sergio Vinogradov que el pasado mes de diciembre perdió a su hijo de 35 años en un estúpido accidente de tráfico, en el sur de Tenerife.

                Empezaba estas palabras diciendo que ¿Qué tendría Sovhispan? Pues creo que ya ha quedado más claro. Lo que tenía no era otra cosa, que este plantel de buenas personas, de buenos trabajadores, de buenos profesionales, honrados, luchadores, buenos amigos, buenos compañeros, o buenas parejas, cargados de energía, de vitalidad, con espíritu de sacrificio y de lucha, con gran sentido del humor, y que estaban más pendientes del trabajo bien hecho, que de la hora de salida. Para muchos fue una auténtica escuela, en la que aprendimos un estilo de trabajo y de vida, diferente a lo que se ve por ahí, aprendimos una forma diferente de relacionarnos y de convivir. Todo esto nos ha valido mucho cuando salimos a la calle, cuando conocimos otras empresas, a otros jefes, y otras formas de organizarse. Y me consta que muchos nos hemos basado en lo que allí aprendimos, para enseñar a otros como hacer bien las cosas, con eficacia, con seriedad y con mucho humor, ingrediente éste, fundamental en el buen clima de las empresas.

                Antonio Pérez Viera, manifiestamente emocionado, concluyó diciendo “Esto era y es Sovhispan, brindemos por Sovhispan, por la gran familia Sovhispan, por los que están y por los que ya no están. Que nos sigamos reuniendo al menos una vez al año, y nos sigamos queriendo todos los días de nuestra vida”.

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